domingo, 14 de diciembre de 2014

Fidelidad

A los veinte años, en Montevideo, escuchaba a Mina
cantando Marguerita de Cocciante
en la pantalla blanca y negra de la Rai
junto a la mujer que amaba
y me emocionaba.
A los cuarenta años escuchaba a Mina
cantando Marguerita de Cocciante
en el reproductor de cassettes
junto a la mujer que amaba,
en Estocolmo,
y me emocionaba.
A los sesenta años, escucho a Mina
cantando a Margherita de Cocciante
en Youtube, junto a la mujer a la que amo,
ciudad de Barcelona
y me emociono.
Luego dicen que no soy una persona fiel.


                                                                              Cristina Peri Rossi

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Patricio Rey y sus redonditos de ricota

Buscaba algo. No sé qué buscaba. Pero algo buscaba. Era otra cosa pero no recuerdo qué.
A cambio, encontré un cassette y me dio nostalgia. La tapa estaba escrita a mano, por mí. Decía: "Los redonditos de ricota". Reí.
Lo abrí mientras iba recordando cómo me costaba, de adolescente, grabar cassettes. Para grabar necesitaba doble cassetero y el de mi casa no andaba, así que tenía que ir a lo de mi abuela Violeta, allá por el barrio Buceo. Bastante lejos de Maroñas pero no para mis musculosas piernas y una bicicleta oxidada.

Siempre me gustó ir a lo de mi abuela (y me sigue gustando hasta el día de hoy), me siento acobijada, como dentro de un vientre tibio.
Me acuerdo que de niña peleaba con mi madre y le decía que me iba a ir de esa casa, mi casa.  Mi madre decía: -bueno, andate-. Odiaba que dijera eso, porque lo decía con cara burlona, como sabiendo lo que iba a pasar. Yo también sabía pero igual agarraba unas pocas cosas e iba hasta la esquina caminando solita, llorando. Me quedaba frente al bar La virgen. Lloraba un rato, haciendo tiempo y después volvía. Volvía mirando el piso y directo a llamar a la abuela.

-Abu, venime a buscar -le decía atragantada de lágrimas

-No llores mi amor, ¿qué te pasa? -me preguntaba con voz tierna

-No quiero vivir más en esta casa, acá me maltratan

-¿Qué te hicieron?

(Y ahí seguro le explicaba mi problema del momento)

-La abu ahora no puede ir, es de noche. Pero mañana voy, ¿querés? Y te quedás en casa a dormir unos días.

-Sí - y ponía puchero.

Me iba a dormir sin mirar a nadie. Nadie me decía nada. O a veces sí. Y mamá me pedía perdón. O papá reía y me pedía que lo ayude con la estufa a leña, que le traiga troncos del garage. Y después ponía mi cabeza sobre sus rodillas y yo me estiraba en los sillones apolillados mientras él me acariciaba la frente haciendo la melodía del arrorró pero con shh shh shh, sin cantar hasta que quedaba dormida.

Pero cuando la abuela me decía que podía ir a su casa, yo me alegraba. Sabía que iba a poder levantarme al mediodía. Desayuno a la cama, dibujitos, sopa rica, comida deliciosa. Que iba a jugar con la Yesi, su perra estilo Lassie. Que iba a hacer acrobacias con el abuelo cuando llegara borracho del bar e iba a poder pedirle, si estaba muy borracho, que se sacara los dientes postizos para reírme sin parar. -Parecés un viejito abuelo- le decía descostillada de risa. Y él también reía.
Y el olor de mi abuela, ¡ay! Dormir con ella. Su camisón bordado de flores, su aroma atalcado. Mandar al abuelo al cuartito para que yo no durmiera sola. Y tener a la abuela al lado, cuidándome. El vaso de agua en la mesita de luz. Nunca se acostaba sin antes traer uno. (Ahora yo hago lo mismo, sino no duermo).
La abuela Violeta es lo más grande que tiene el universo, me lo digo siempre. No quiero que muera, nunca. No puede morir. Seguro que si ella un día muere, se termina el mundo.


A el cassette lo abrí. Adentro tenía el P.R. y la corona, hechos con corrector. Fondo negro, letras blancas. Qué lindo- me dije. Correr por una canción, ponerle los papelitos en la parte de arriba para poder grabar, ir a la almacen y decir: "quiero un cassete virgen". Decidir si comprar el de una hora o el de hora y media. Darle para atrás, para adelante. Correr la cinta con la lapicera. Pegar una parte con esmalte rojo o rosado. Las canciones grabadas al principio con la voz de algún locutor o con otras voces. La cinta estropeada estirarla y dejarla fina como un hilo que corte la circulación de nuestros dedos y cortarla en pedacitos, diciéndole adiós con rabia.
O la cinta del cassette que ya no queremos, girando y volando en el cielo, como serpentina niquelada. 

Apoyé el cassette en el escritorio. El lomo quedó para mi lado. Y ahí lo vi, pude verlo. Eran letras negras manuscritas en fondo blanco, papel de cuadernola.
En el lomo decía: Karibe con K.

sábado, 6 de diciembre de 2014

Real visceralismo

Emiliano Zapata
Chiapas
el EZLN
Frida Kahlo
Diego Rivera
la Riviera maya
el desierto
Tijuana
los coyotes
los cactus
el tequila
el mezcal
su gusano muerto
los sombreros
los bigotes
los chavitos
ahorita
oye mi carnal
güerita
no sea pendeja
ándale manita
no mames
no marches
no manches
qué chingada
me da flojera
no hay pedo
está bien chido
padrísimo
a huevo wey
órale
las enchiladas
los tacos
los burritos
el guacamole
la corona
la salsa tabasco
el chile
los infrarrealistas
Octavio Paz
Amado Nervo
Rulfo
el DF
los mariachis
las calaveras
Ayotzinapa
sus jóvenes
desaparecidos
2 de noviembre
la muerte
con sus fiestas
todo
pero
todo
me recuerda
a tu cara,
Carnalita.

Rehearsal dinner

Todos sabemos que

http://losmostachos.bandcamp.com/track/rehearsal-dinner

es terrible canción.

Lo que nadie sabe es qué es más erótico;
si el inglés de Raúl
o
las tetas de Martina saltando al son de la batería.

Será cuestión de elegir...

Elegir es renunciar, dicen algunos.

Para mí, elegir siempre fue una mierda.

lunes, 1 de diciembre de 2014

Un borrador que soñó con ser post

Anadir una entrada
¿y que decir?
El diario lleno
de cosas mirandome
en la mesa
este teclado maldito
estadounidense
no pude arreglarlo
no quiero amigarme
con la tecnologia
no del todo
no por siempre.
Yo hoy me cago
en los tildes
en la puntuacion
y la ortografia.
Me cago en todo
porque ahora
uso una bata rosada
vivo en una mansion
por dos dias
de la nada
a la gloria
me voy
diría el indio solari
ma;ana
toca el frio
toca lo peor
y asi
por mucho tiempo.
Y el chileno
siempre dice
es tan corto el amor
y tan largo el olvido
y yo le digo
arranca por ahi
con neruda
y le recito
alguno de pizarnik
de rimbaud
para que entienda
de poesía
de lo que hablo
pero mas tarde
me quedo pensando
en la frase
que es tan cierta
aunque ya
no lo admita.