sábado, 8 de agosto de 2015

Sms: una historia de amor



Él: Extraño que seamos novios.

Ella: Nosotros nunca fuimos novios.

Él: En mi mente sí.

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Él: Y tu mente, ¿cómo está? Ese cerebro que fue un gusto, ¿en qué anda?

Ella: Medio dañado.

Él: Entiendo de qué se trata todo.

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Él: : ¿Estás saliendo con alguien?

Ella: No. ¿Y vos?

Él: Tengo a tres en la vuelta pero yo soy algo sin sentimiento alguno. Las evito. Con vos me siento bien. Yo sólo necesito un poco de amor maternal...

Ella: Es que solamente coger, aburre. Se siente vacío.

Él: Y sí. Yo qué sé. No sé si vacío... ganas de no acabar.

Ella: Yo estuve a punto de empezar a salir con un galán de telenovela, pero me arrepentí.

Él: Y claro, alguien con experiencia, alguien que sepa. Deberías estar con otros tipos, yo aún tengo mucho por aprender. Aún no soy nadie.

Ella: Vos sos distinto. Prefiero mil veces lo nuestro, mucho más sincero. Como aquella vez en la plaza, que juntos miramos al cielo, bajo la lluvia y supimos que el amor nos destrozaría.

Él: Seamos realistas; desde los fines de los tiempos, las personas se han olvidado fácilmente de otras, con ayuda de algún otro.

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Ella: ¿Venís hoy?

Él: Quisiera, pero no me da el tiempo para nada.

Ella: Bueno, tomás un café con leche y te vas. 

Él: Pero es que yo no quiero sólo éso.

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Ella: Pasame una canción que te llegue al alma.


Él: Sailing de Deerhunter


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Él: ¿Nos vemos un rato hoy? Paso, te saludo y ta.

Ella: Como quieras.

Él: Si es por mí, te veo todos los días y te pido que te cases conmigo para irnos a vivir al campo, así me quedo tranquilo de que no me cagás.

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Él: ¿Te extraño sabés? Y te siento lejos. Besos.

Él: Estoy laburando, empecé ayer. Besos.

Ella: Te felicito. Te quiero. No estoy lejos, estoy cerquita.

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Él: Love will tear us apart.

Ella: Le quiero mucho.

Él: Yo también le quiero y siempre le esperaré.

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Él: ¿Puedo ir a verte hoy?

Ella: Sí, podés venir. Pero no a dormir.

Él: Bueno, como quieras. Yo sólo quiero darte unos besos...

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Él: ¿Por qué no me contás con quién estás saliendo?

Ella: ¡Ya te dije que con nadie!

Él: ¿Te pensás que uno no se da cuenta de las cosas?

Ella: Te dije que no estuve con nadie. Además, no entiendo por qué no habría de contarte sino sos mi novio.

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Él: Amor, quiero verte. Mandá un mensaje así por lo menos siento como si quisieras que te vea.

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Él: Me encantó que vinieras.Verte me encantó. Quisiera invitarte a tomar algo cuando cobre. Besos. Te quiero.

Ella: Yo también te quiero y también me gustó verte... estabas tan lindo. Te sienta bien el naranja.

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Él: ¿Cuándo nos vemos, amor?

Ella: Cuando quieras.

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Él: Qué lindo acurrucarse... extraño dormir juntitos.

Ella: Lindo.

Él: Qué fría

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Él: ¿Qué hacés? Qué lindo que se pasó, me había olvidado que aún quedan buenos momentos.

Él: Cuando quieras nos vemos. Me enamoraste ayer...

Él: Me encantaría, algún día de otoño, poder besarle entre las hojas.

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Ella: ¿Qué hacés?

Él: Nada, recién llego del laburo.

Ella: Bien. Yo estoy cansadita hoy.

Él: Todos lo estamos. ¿Todo bien entonces, además del cansancio?

Ella: Si, todo bien se diría.

Él: ¿Cómo va eso de tu tío?

Ella: Nada, se murió.

Él: Ya sé. ¿Pero significaba algo para vos o fue una muerte más?

Ella: Significaba sí.

Él: ¿Necesitás algo de cariño y amor?

Ella: No, estoy bien. Gracias.

Él: Así debe ser. Buena jornada y pasares.

Ella: Gracias. Te quiero mucho.

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Él: Amor, ¿querés salir a comer?

Ella: Acabo de pensar en vos, me leíste la mente.

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Él: Love, te busco y te extraño.

Ella: Te quiero.

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Ella: ¿Estás saliendo con alguien?

Él: Sí, ¿vos?

Ella: No.

Él: Yo salgo con la Manu, me la vengo cinchando lindo hace dos meses y ya me acostumbré.

Ella: ¿No garchás?

Él: No. Y pienso que las actrices porno merecen tener algún tipo de premio o mejor reconocimiento por su trabajo ante los desanimados. No, no garcho.

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Él: Mañana espero verte, aunque sea un fugaz momento.


Ella: Dale, nos vemos sí. Pero llamame porque no tengo saldo.


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Él: Quisiera verte algún día. Te extraño, necesito un abrazo aunque sea. 

Él: Te pago si es necesario.

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Él: Andá a hacerte la crema a otro lado.

Ella: ¡Callate!


Él: Andá a coger con tu novio.


Ella: Jajajaj


Él: jejej


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Él: Tu corazón fue quién marcó el ritmo/ fuiste la marca y fuiste el golpe del martillo./ La alegría/ contigo se van las canciones/ que seguirán sonando en los pasillos/ contigo se van las horas/ que seguirán sangrando en el altillo.


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Él: Mañana de tarde ensayo, si querés mandate.

Ella: No, tengo que estudiar. Gracias por invitar igual.

Él: Todo bien, todo bien. Uno se acostumbra a algo y después ya no es tan malo.

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Él: ¿Querés venir?


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Ella: Recién lo veo. Estaba durmiendo.


Él: Todo bien, todo bien.


Ella: ¿Te hacés el enojado? No estoy muy agitada para nada. No te lo tomes personal.


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Ella: ¿Vas a venir a mi cumple?


Él: Ya te dije que sí. Voy un rato y te dejo tranqui. Todo bien, todo bien.


Ella: No invité gente a la que me garché, no te preocupes.


Él: Todo bien, todo bien. Paso a saludarte, te dejo un regalito y me voy.


Ella: ¡Ay, regalito!


Él: Y sí. Lo material es lo único que le importa a la gente...


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Él: ¿Y? ¿Cómo terminó tu cumple?


Ella: Bien. Hoy tengo una depresión mortal.


Él: Es lo que tiene la palusa; te da euforia y al otro día, tristeza. ¿Qué hiciste?


Ella: Fuimos al clash. Me voy a dormir, estoy muerta. Gracias por venir.


Él: Buen soñar.


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Él: ¿A quién te clavaste?

Ella: Uhh, no te banco cuando te ponés así.

Él: No tenés sentido del humor. Estás superada en esta vida.

Ella: ¡Chau!

Él: Me voy, últimamente te enojás por todo. Sólo quiero llamar un poquito tu atención, inocentemente, como un niño cuando pelea.

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Ella: ¿Un día nos vemos?

Él: Y sí, ¿por qué no? Cuando quieras. Yo no te digo nada porque fuiste vos quien dijo que los caminos se abrieron. Y yo te dejé hacer la tuya, como lo hice siempre.

Él: Le dije todo lo pensaba al aire. Todo bien, todo bien. Nos vemos.

Ella: Yo te quiero mucho a vos, ya lo sabés.

Él: Realmente no lo sé. Jamas conocí a alguien que me transimitiera eso y yo jamás se lo transmití a nadie. Aún no me he liberado de las cadenas. No creo que me quieras, sólo hay aprecio de lo que fueron buenos momentos vividos. Pero éso, no creo que sea querer.

Ella: No importa si lo creés o no.

Él: No es creer, es sentir. Y ya no importa. Cuando quieras nos vemos.

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Él: Ni feliz cumpleaños me dijiste. ¿Te olvidaste de mí?

Ella: ¡Perdónnnnnnnnnnnnnnnnn! Ni me acordé, no sé ni en qué día vivo. ¿Vas a hacer algo?

Ella: Te quiero. Feliz cumple. Te mando un abrazo fuerte.

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Él: Amor, ¿hoy venís?

Ella: Hace tanto no me decís amor. ¿A dónde querés que vaya?

Él: ¿No venías hoy? ¿O era mañana?

Ella: Mañana.

Él: Ufa. Tendré que esperar entonces.

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Ella: ¿Qué te pasó que no quisiste verme ni el viernes ni el sábado?

Él: Amor, nada que ver. El viernes estuve en casa y el sábado fui a ver a la hermana
menor al living y después, zzzzzzzz...

Ella: Sesesese... ¡Nomequeresmas!

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Ella: Te extraño un poco capaz, ¿querés venir?

Él: No sé, recién hoy volví a casa después de tres días pero quisiera un poco de tu compañía...

Ella: Vení de noche.

Él: Dale, voy a pegarme un ñoba y voy tipo 21 hr.

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Ella: ¿Dónde estás? ¡Hace tres horas que te estoy esperando!

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Él: Amor, ayer pintó la pior con mi celular. Perdón, perdón. Besos.

Ella: Naaaaaaah, la del 30. ¿Te garchaste a otra?

Él: ¡Noooo, qué va a garchar! Me olvidé del celular.

Ella: ¿Y por qué no me avisaste? No es excusa, me podías haber avisado por ALGÚN LADO. ¡Malo!

Él: ¿Hiciste algo ayer?

Ella:¡Obvio, no me voy a quedar llorando por vos! Me drogué y me emborraché.

Él: Está bien. Yo hice lo mismo. ¿A dónde fuiste?

Ella: ¡Vos te garchaste a otra!

Él: Naaaah, ni ahí. Agitamos con los gurises, fuimos a comer a lo de Martín. Estás re sensible. Y perseguida.

Ella: Vos ya no me querés más y está bien, pero decímelo. Porque esperé toda la semana para verte y cuando llegó el día, no diste señales de vida.

Él: No me chamuyes que seguro algo habrás hecho.

Ella: Obvio.

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Ella: ¿En qué andás?


Él: Acá en el apartamento, comiendo.


Ella: ¿No me querés más, eh?


Él: Mañana si no tenés percanto, nos juntamos.


Ella: Mañana me junto con un amigo que me va a ayudar con unas poesías.


Él: Ah, ta. Entonces lo dejamos para otro día.


Ella: Pará, en cinco te llamo.


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Ella: El otro día te vi desde el ómnibus. Estabas en una parada de malvín, seguro venías de lo de tu chica.


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Ella: El lazo mágico entre los dos, se rompió.


Él: Estoy trabajando doce horas y no tenía saldo. No te viajes.


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Ella: Tu minita es simpática demás.


Él: Sí, es simpática.


Ella: ¿Sabe de lo nuestro? Estás enamorado. Te vi enamorado. Yo te jodo pero me pone feliz. Me pone feliz que seas feliz.


Él: ¿Enamorados? Naah. Estamos colgados, quizás.


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Ella: ¿Hoy vas soltero al asado, no? No seas malo, no te me vengas casado. Y sino entregá al bajista de tu banda.


Él: Voy casado, perdoná.


Ella: Te odio.


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Ella: ¿No me hablás más?

Él: Te hablo. ¿Cómo andás?

Ella: Maso, estuve media triste pero ya estoy mejor.

Él: ¿Por qué has estado triste?

Ella: Me han lastimado. Beso.

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Ella: ¿Te moriste? ¿Estás muerto?

Él: Está todo bien. Me enamoré de alguien y estoy disfrutando algunas cosas que luego se van.

Ella: Me encanta que estés enamorado. No me gusta que te borres y seas otro conmigo.

Él: Lo que pasa es que contigo siempre compartimos muchas cosas y nuestra relación fue eso. Entonces, ahora que no salimos, no sé cómo debe ser.

Ella: Entiendo. Pensé que éramos amigos. Te quiero y me encanta que seas feliz.

Él: Jamás fuimos amigos. Y queriendo ser tu amigo, te estaría falseando.

Ella: Ok.


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*"Ok" fue el último sms que hubo entre los dos.


martes, 14 de julio de 2015

Canción fuera de tiempo

Salir ciega
al mundo
creerme Dios
mil veces
más
mil veces

ensoñar
entre brazos
de Don Juanes
cuando atraca
la madrugada.

-Hay colchones
con resortes
gastados
por tanto amor
ausente-

Ciertas cosas
parecen aliviarme
del frío
y las paredes
mojadas

(no alcanzan)

son pocas
y son tristes
las manchas
de humedad
si prosperan.

Vivir parece
chuponearse
a una gorda
en medio
de la pista

y no pensar
en nada

más bien
desvanecerse
muy
de a poco
bien lento

para morir
de un
tirón
cualquiera
cual quiera.

O dos.




sábado, 13 de junio de 2015

Foreverblue


Ella sentada en mi falda, apoyaba su rostro diminuto sobre el mío y era tan dulce. Secando sus lágrimas contra mi piel, olía a mentira inocente. Olía a pureza, a teatro onírico.
Es muy frágil y pequeña. Una débil flor delicada sanando culpas sobre mi hombro. Escabulléndose de la mirada severa de un padre enojado, quise protegerla de fantasmas que eran míos, de todas las sombras que sólo yo veo. Quise cuidarla de la tristeza cuando llegue algún día. Ella se sintió mejor, aún sin entenderlo. Y como muestra de cariño, quitó el chupete de su boca y besó mi mejilla. Mi alma se colmó de ternura. Sentí menos vacío por un momento.

El aire estaba triste y era peor en cada tango, en cada bajada de temperatura. Todo era triste. Incluso el guiso aunque estuviese muy rico. Sus párpados y las dos pecas del lado izquierdo que tanto me ponen contenta. Hasta los platos naranja eran tristes, y más tristes, por ser de plástico y estar rayados en el centro. Él parecía no notarlo o se hacía el tonto zambulléndose en cualquier silencio. De fondo, lo acentuaba la mesada sucia y el gato rondando con su paso sensual y su pelaje gris brilloso, dando saltos impredecibles sobre cualquier estante. Por suerte todavía salía vapor de nuestra boca. Humo para saber que no habíamos muerto. Y yo pensé que a lo mejor, estábamos incendiándonos por dentro, quizás de aburrimiento. Pero después sentí el frío y eso caló mis huesos. Dejé de pensar.

Mi enfermedad existe. Mi hígado sufre sobre la cama. Se desangra y ya no me salvan tus caricias sobre la cabeza. Tus me quiero en la nariz. Esto es un dolor real. Algo dentro de mí quiere morir y dice adiós. Yo te digo adiós al oído, lentamente, mientras guardo las llaves en el bolso. Me voy. Respiro fuerte, me ahogo, cae algún sollozo sobre tus rulos. Nunca voy a ser feliz, te gritan mis ojos. Nunca voy a tenerte. Nunca. Siempre vas a serme incompleto, vas a faltarme. Perpetuamente voy a encontrar poemas en donde extrañás a otra. Otra que no soy yo. Yo sólo voy a saber cómo derramar llanto en las noches frías. A vivir lo insignificante de lo inmenso.

Juntos seremos
una metáfora
hiriente
o no seremos
nada

Eternamente lamentándome de lo que no somos, de lo que no pudimos ni podremos. Nunca voy a ver el vaso medio lleno, lo confieso. Voy a verlo siempre medio vacío. De veras, nada va a alcanzarme de lo que me des. Hoy te lo digo. Por eso estaba rara y muda; yo que hablo tanto, dijiste. Porque entendí que tu pasión es una ola, es un tsunami que arrasa todo a su paso y que no puede y no quiere ser bahía, ser cala. Y yo ya no sé qué soy. No sé qué quiero. Yo ya me perdí sentido. Sé que no quiero que me lleves a lo profundo de tu remolino para morir asfixiada y amanecer en cualquier orilla.

Foreverblue. Mares y cielos. Esto es un cuento lleno de azul. Una historia azulada, azulina. Un arce azul cruzando nuestra ventana. Aunque el cielo no sea cielo ni sea azul y todo ésto sea una lástima grande de mentira.

(Las paredes desaparecen para que escuchemos las mismas canciones en un día destruido).

Tengo miedo de morirme, en serio. Me aterra no poder volver a pensar, ya no poder volver a casa. Perder todos mis recuerdos. Olvidarme de todas las veces que bailamos juntos, como olvidé el momento en que nací y que alguien me tomó en sus brazos.

Antes quiero
que beses
mi hígado
y mi sangre
pinte tu boca
de rojo
y después cantes:

“Qué bonito es un entierro,
qué bonito es un entierro.
Iré a verte al cementerio
con una flor y un perro”.

Y sea cierto.

domingo, 31 de mayo de 2015

Lonchas de carne fría

Los velorios son ridículos. Es sabido. Las personas se reúnen a rodear a un muerto. Y no sólo eso, sino que hay veces, que lo hacen durante toda la noche. Toda la noche rodeando a un ser marchito, observando su rostro inerte. Una epifanía maldita. Un ritual burlesco.

Después, el entierro; autos negros floreados marchando en fila india hacia el cementerio. Ese lugar silencioso donde abundan las placas, las flores plásticas y los apellidos.
Frente a tus ojos, los sepultureros suben al cajón con una máquina y uno ya no sabe quién o qué va ahí dentro. No sabe qué está haciendo allí. Todo pierde sentido. Todo.

Lo viví en el velorio de mi abuela. Todos rodeándola, hablando temas banales, cruzando las miradas por encima (de lo que quedaba) de ella, para conversar. El féretro estorbando nuestra charla. Y ahí caés. Cuando te estorba, caés. Te caen todas las fichas. Te das cuenta que estás frente a tu abuela, muerta.

Tu abuela murió. Vos la querías. La mirás distinto, asustada. Sentís escalofríos. Brotan recuerdos. Florece la imagen de su rostro contando historias, las mismas historias de siempre. La observás. Es espeluznante. Los dientes te castañetean. Está pero no está. Es ella y no. Es su cuerpo impávido, su piel ahora azulina. ¿Abuela sos vos?

Ahí me paro. Me paro y le doy un beso, el último beso. Me devuelve los labios fríos. Un día de mierda me devuelve. Me devuelve ver las bolsas llenas de tristeza colgando de los ojos de mi padre. La culpa de mi ausencia cuando él más me precisaba. La culpa de que haya muerto en sus brazos y yo no haber estado ahí porque no tenía fuerzas; llevaba dos días sin dormir, drogada hasta las patas. Cuando él me llamó para que fuera al hospital, no fui pensando en que todo iba a salir bien, que era otra de las veces que la iban a internar. Pero no. No fue otra de las veces. Ésa no. Esa fue la última vez y yo no estuve. Y tampoco estuve cuando mi padre le mandó un mensaje a mi madre diciendo que la abuela había muerto. Tampoco fui. Pensé que era una pesadilla. Lo llamé desde la cama, le dije que lo quería, corté y seguí durmiendo. Sí, seguí durmiendo. Mi madre y mi hermana también lo hicieron. La hostilidad puede ser infinita.

Cuando en el hospital una persona muere, no se llevan el cuerpo enseguida. Demoran. Todo el tiempo que tardaron, mi padre estuvo ahí, solo con ella. Él me lo contó. No quiero pensar en lo qué habrá sentido. Lo imagino en ese momento, desolado, mirando a su madre fenecida. Esa que le dio la vida, que lo vio crecer y que ahora a él, le tocaba ver morir. Lo imagino y no me perdono. 
Si pudiera volver el tiempo atrás, iría corriendo a abrazarlo y no lo soltaría.

A la mañana me levanté y no había sido un sueño, era realidad. Mi abuela Blanca había muerto. Y yo tenía que ir trabajar trece horas. Debía abrir el local a las 9 hr si lo que quería, era no tener que pagar la multa que le iba a venir a mi jefe. O que me echaran, en el peor de los casos. Así que fui llorando todo el camino. Llegué con la cara hinchada. Enseguida llamé a mi encargada, le dije que había abierto el local porque era una persona "responsable" pero que alguien me viniera a cubrir porque yo me iba al velorio de mi abuela.

Hoy mataría políticos y policías. Estallaría vidrieras. Incendiaría monocultivos. Destruiría maquinarias. Pondría bombas en bancos. Me cagaría en todo. Sería responsable en serio.
Responsabilidad es abrazar a alguien triste. Es ser consecuente en el amor.


No hay que besar a los muertos, te devuelven los labios fríos. 
Te devuelven dolor.